miércoles, 17 de julio de 2019

Cómo dirigir un encuentro de verano JOVENES Y CAMBIO CLIMATICO y no morir en el intento

Empieza la cuenta atrás para un curso de verano que estamos tratando de dirigir a ciegas desde hace un mes escaso, y empieza el 29 de julio, sin saber todavía cuántos alumnos tenemos o si podrán acudir todos los ponentes que han confirmado.


Es un encuentro de verano en el Palacio de la Magdalena con el emblemático título: "Jövenes y Cambio Climático" y estáis invitados si veis esta entrada a hacer click en el enlace y apuntaros y pedir becas de inscripción disponibles por primera vez para estudiantes preuniversitarios porque la idea era que participasen los jóvenes de las Marchas por el Clima, Fridays for Future, etc, y al final no se están apuntando tanto por su falta de práctica a la hora de solicitar becas con el papeleo y la burocracia. ¡No les queda nada!...Está apoyado por la consejería de juventud, universidades, cultura, igualdad y deporte del Gobierno de Cantabria, así que por favor, apuntaos.

Tengo que inaugurar el curso. Eso no es problema. Tengo que hacer que la mesa redonda de las innovaciones de la educación en el cambio climático lleguen a la sociedad y a los ¿alumnos? del curso. Tengo que conseguir que tenga cobertura mediática.

Planteo esta reflexión para ir respondiendo a los interrogantes en los próximos días.

Como dicen ellos, no hay planeta B, hay que actuar ahora, esto bien vale un poco de papeleo, ¿no?

Algunas cosas que los ingenieros químicos siempre quisieron saber de la investigación y no se atrevieron a preguntar


La ingeniería química es un área multidisciplinar que proporciona conocimientos variados en resolución de problemas, diseño, control, gestión, ciencia de materiales, seguridad y temas económicos y ambientales, por tanto, los fundamentos que deberían preparar a los estudiantes para distintos papeles en la industria, la sociedad y la investigación. Las percepciones que los graduados de ingeniería química tienen de su carrera y del mundo cambian lógicamente desde el momento en que entran en el mercado laboral, cuando miran a las habilidades transversales y tecnológicas adquiridas que necesitan con mayor frecuencia en sus tareas diarias. (Fletcher et al. 2017)

El objetivo de una carrera científica para una mente práctica como la de un ingeniero o ingeniera química, se confunde a veces entre logros extraordinarios que salen de vez en cuando en prensa, y que aparentemente pueden estar lejos de las necesidades sociales, y las condiciones laborales del día a día.  (Yuan, 2017).

Para convertirse en y formar ingenieros químicos altamente motivados y hábiles en el desarrollo de su carrera profesional en investigación (por hablar de lo que sé), son vitales tanto la información como la transparencia desde las más tempranas etapas de los estudios de Ingeniería Química. Desde enero de 2018 en el IV Congreso de Innovación Docente en Ingeniería Química de la CODDIQ, empecé a reflexionar, a partir del artículo de consejos para graduados en ingeniería mecánica en EE.UU. (Candler, 2005), dirigido a informar mediante anécdotas y viñetas a los candidatos de doctorado y supervisores de modo ameno y coloquial para superar las barreras establecidas por la jerarquía tradicional universitaria. Aunque los graduados en Ingeniería Química europeos en general están más informados ahora que antes, cuando yo estaba en su lugar, este análisis informal de cuestiones tales como la asistencia a congresos, formación práctica, oportunidades de financiación, toma y análisis de datos, bases de datos y sitios web, además de las perspectivas de la carrera investigadora, en el marco de anécdotas de la vida diaria de doctorandos en distitnas etapas de su carrera, podría evitar muchos errores que han sido costosos a los que les preceden. Además, este estudio reflexivo también pretendería ser autocrítico y ayudar a los supervisores como a los estudiantes en etapas previas al doctorado y la universidad, lo que aportaría a las instituciones de educación superior la oportunidad de personalizar e innovar sus programas de doctorado. (EFCE, 2010).


Esta reflexión se debe en gran medida a los doctorandos que han contribuido a ella: Aitor Marcos-Madrazo, Guillermo Díaz-Sainz, María Yáñez, y Ana Fernández-Barquín, así como otros compañeros del Departamento de Ingenierías Química y Biomolecular que pasaron por el despacho y contribuyeron con sus anécdotas y opiniones en las meriendas informales realizadas durante la misma.