Aprender a quererme. No dejar que me tomen por seguro. Julio sigue diciéndome de vez en cuando eso de "me he apuntado a tal o cual actividad, si quieres venir"... y fue uno de los acicates para considerar esa relación tóxica, porque para mí hacer las cosas con alguien incluye la parte de la planificación, lo incluía al principio, ahora me toma por valor seguro porque sabe que estoy sola.
Ayer lo cumplí a pesar del dolor de cabeza, leí y medité y salí a pasear, me encontré con él en el parque Jado, cuando me levanté de leer a Gerald Durrell en el tronco de un árbol, porque no aguantaba más la pésima actuación de unas chicas torpes, y debió de seguirme al comprobar que no tenía teléfono me alcanzó en la Porticada y me dijo que iba al Café de las Artes porque había reservado una entrada, y no quedaban más pero podía acompañarle e intentarlo, y si no me acompañaba a casa. Lo intenté pero iba muy rápido y no me apetecía correr tan lejos, quería llegar a casa pronto y descansar para trabajar bien hoy, así que me despedí a tiempo de subir las rampas mecánicas detrás del Ayuntamiento.
Ahora él y los demás de esta ciudad me dirán que así no voy a conseguir nada, que tengo que poner de mi parte, y proponer cosas, y ser flexible y ceder y aceptar cuando me lo propone, pero es que han pasado muchos años de proponer cosas para hacer juntos y recibir negativas. No es quererme saber que hay un 99% de posibilidades de recibir otra negativa. Hasta las convocatorias de proyectos ERC tienen más posibilidad de éxito.