martes, 23 de febrero de 2021

La soledad de los investigadores en la universidad española

9-Septiembre 2020.
Llegar a la cafetería y encontrar a dos o tres profesores adjuntos, una contratada de proyectos, un profesor no doctor, de mi departamento y que no se dignan ni saludar ni darse la vuelta para incluirme en sucírculo ni siquiera en estos tiempos en que el círculo es bastante amplio. Llevo papel y bolígrafo y escribo. No hay nada nuevo bajo el sol en este sentido, hace tiempo que mis intentos desde que llegué de crear un ambiente de trabajo sin jerarquías o con una jerarquía más laxa, de tratar de cambiar el estatus quo reinante, no funcionaba y que estaba sola, porque los que están como yo van a lo suyo, y los que están por debajo a lo suyo también y yo sigo en medio como cuando llegué a la universidad de Zaragoza de postdoc y experimenté la soledad del postdoc investigador en España en comparación con el extranjero. Es que ni en Hiroshima estuve tan sola, y eso que era la única postdoc del departamento, y encima mujer y extranjera. Luego la situación mejoró, porque llegó Raquel a por dulces a la cafetería y se puso a mi lado, entre el círculo cerrado y yo, al menos. Será cuestión de jerarquía, entonces. ¿Cómo aprovechar la experiencia propia para cambiar las cosas? Espero que mi iniciativa de presentarme a la European Membrane Society sirva para darme herramientas y fuerzas en este sentido, para al menos no sentirme tan aislada. 


24-Febrero-2021.
No funcionó esa iniciativa. Estoy aislada dentro y fuera de esta universidad. Aunque hay atisbos de gente que se acuerda de mí y me promete colaboraciones porque trabajó bien conmigo... pero son demasiado lentas para la rapidez que me piden, y yo tampoco soy rápida. 
Otra vez estoy atascada con la investigación que me nutre, y con la docencia que no sé cómo cumplir con los estándares que me impongo (pero qué más da si solo somos docentes cuando interesa,¿ por qué nos atosigan con estas tareas que nos alejan de la investigación?

En la universidad la docencia y la investigación deberían estar unidas, generar investigación para enseñar mejor, pero ¿qué pasa si la docencia nos ocupa todo el tiempo porque nadie nos enseñó a enseñar, cuándo investigamos? 

Y eso sin vida social. 
15-abril-2021
Hoy ha llamado el jefe para preguntar exhaustivamente por un proyecto de colaboración que me han ofrecido en base a mi experiencia y contactos previos, y no me fío. ¿De repente, tanto interés? De repente, para luego echar por tierra el hecho de que la doctoranda que llevo formando dos años ha solicitado admisión en el doctorado y como está de prácticas en una empresa importante hasta que se tramite la resolución definitiva, intentando sembrar la duda de si va a dejarlo al final, porque le saldrá algo mejor... pero si ha hecho la matrícula y todo, y él ya lo sabe. ¿A qué santo vienen esos comentarios? Que alguien está hablando de nosotras a mis espaldas y espera que deje vacante la ayuda de Formación del Personal Investigador para que la consiga su nuevo doctorando... Que me quieran hacer a un lado con el contrato de investigación que estoy firmando con AIMPLAS para dejar paso a sus protegés que no trabajan con las manos (como decían los amigos de Clare en Twente...) No lo entiendo. La franqueza que me prometió al venir con el contrato Ramón y Cajal se ha ido al traste definitivamente después de su último año de jugar con la política... 
¿o si no, qué?








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